miércoles, 21 de abril de 2010

En Concreto.
La respuesta fisiológica del ejercicio afecta de manera positiva a los sistemas musculoesqueléticos, cardiovascular, respiratorio y endocrino. También parecería reducir la depresión y la ansiedad, y mejorar el humor. A la hora referirse sobre los beneficios del ejercicio de baja intensidad, Ballester hace foco en una “saludable reducción de los factores de riesgo cardiovasculares”. En este sentido, enumera:
- Reduce la presión arterial sistólica y diastolita
- Aumenta el colesterol HDL (Colesterol “bueno”) y reduce los triglicéridos (“grasas”) en sangre.
- Reduce la grasa corporal total y la grasa intraabdominal
- Reduce el requerimiento de insulina y mejora la tolerancia a la glucosa, y por ende la calidad de vida del paciente diabético.
- También evita la aparición de dicha enfermedad en pacientes genéticamente predispuestos a contraerla
- Reduce la agregación y adhesividad plaquetaria (que forma los tombos e “infartos” en las arterias)
- Reduce la ansiedad y depresión y permite que las personas mayores sean más independientes.

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